Pilates, yoga y ciclismo... ¡En el agua!
 

Pilates, yoga y ciclismo... ¡En el agua!

Suave, relajante y efectivo. El fitness acuático es la opción ideal para quienes están fuera de forma, tienen problemas articulares o sobrepeso o para las que tienen ganas de empezar a hacer deporte pero les asustan las clases de aeróbics.

En líneas generales, una clase es parecida a las que se hacen en la sala de gimnasia: se calienta fuera de la piscina durante unos 10 minutos; luego, ya en el agua, se realiza el trabajo cardiovascular o de tonificación durante unos 30 ó 50 minutos, y se termina estirando y relajando durante otros 10 minutos. Según el tipo de actividad que se elija, se pueden emplear diferentes materiales: bandas elásticas, guantes, cinturones de flotación, pesas, tubos, tobilleras con lastre. Todos elementos que aumentan la resistencia de los ejercicios y hacen las clases mucho más variadas y entretenidas.

Pero, ¿cuáles son las diferencias entre realizar un ejercicio dentro del agua y fuera de ella? Según Fernando Villaverde, profesor de educación física e instructor de gimnasia acuática, “un cuerpo sumergido pesa aproximadamente 90% menos y la flotación reduce la tensión en las articulaciones. Además, la temperatura del agua puede bajar el ritmo cardíaco y alterar la percepción de la intensidad del ejercicio”.

Para Carlos Moreno, coordinador de natación de Wellclub, “el menor peso favorece los rebotes de los ejercicios y el tiempo en que se ejecutan: la hidratación constante que recibe el cuerpo le resta temperatura y esto permite trabajar sin pausas y con mayor intensidad”. Igual que en una clase de aeróbic, en la piscina se trabajan el corazón, los músculos, la fuerza, la resistencia y la flexibilidad.

Bajo el agua, aunque se esté entrenando en forma intensa, el cuerpo se mantiene fresco. La sensación de esfuerzo es algo menor, pues el agua disipa el calor con mayor facilidad. Pero en el agua también se transpira y se queman calorías. De hecho, cada movimiento es mucho más intenso que en tierra, ya que el medio acuático actúa como resistencia: caminar en el agua supone un gasto calórico medio de 525 cal/hora, mientras que en tierra el gasto es de 240 cal/hora.

Los beneficios no terminan ahí. Gracias al efecto masajeador que brinda el agua, luego de una clase, los músculos no duelen tanto como suele suceder con las actividades sobre piso firme. En el medio acuático, las articulaciones están especialmente protegidas y sufren menos impacto, la presión hidrostática facilita el retorno venoso y la circulación y disminuye los edemas. Además, los ejercicios dentro de una piscina ayudan a mejorar la postura, perder peso y adquirir fuerza muscular.


Fitness en el agua

Aqua-gym

Es una clase de fitness grupal, con música y en pileta baja, por lo que no se necesita saber nadar. Tiene tres partes: una entrada en calor, un momento destinado a los trabajos aeróbicos o localizados y un último tramo de relajación y estiramiento. Está indicada para personas con lesiones óseas, musculares y articulares y, desde luego, para embarazadas. El agua, que se encuentra a una temperatura de entre 28° y 31° C, relaja los músculos y favorece la flexibilidad. Y no existe el impacto en las articulaciones, por eso la actividad se recomienda para iniciar tratamientos de rehabilitación y para personas excedidas de peso. “Además, favorece la correcta posición del cuerpo: desde que caminamos al entrar en el agua hasta el momento de salir, en constante lucha por estabilizarse en este medio, se activan los abdominales”, explica Tamara Seri, profesora de Aqua-gym de Open Park Club.

Hidro-Pilates

Incorpora ejercicios de Pilates en el medio acuático. La técnica está diseñada para mejorar la condición física y mental, desarrollar fuerza, flexibilidad y reducir los síntomas de lesiones con la contención del agua. “Son movimientos de estiramiento y sin impacto, que requieren un control preciso de la respiración y los músculos. Su objetivo es incrementar la flexibilidad y fuerza del cuerpo sin aumentar su volumen”, aclara el instructor de gimnasia acuática Fernando Villaverde. “Además -agrega-, se trata de reforzar la zona de la pelvis, los glúteos, el abdomen y la cadera”. ¿Los beneficios? Relajación y elongación muscular; corrección postural; reducción del dolor muscular, de la tensión y del estrés; aumento de la fuerza y de la amplitud y movilidad articular; estimulación del sistema circulatorio y la posibilidad de quemar aproximadamente 300 calorías por sesión.

Aqua-cycle

Combina las técnicas utilizadas en el ciclismo terrestre pero dentro del agua, con bicicletas especialmente preparadas para ese medio -son de acero inoxidable y su base es regulable de acuerdo a la altura de la piscina-. La clase dura 50 minutos y la rutina se divide en cuatro partes: entrada en calor, trabajo fuerte, vuelta a la calma y relax. “Este ejercicio aeróbico permite un trabajo cardiovascular óptimo ya que potencia los pulmones y el corazón. Al mismo tiempo tonifica los músculos de las piernas, el abdomen y los brazos sin riesgo de lesión ya que la flotación que produce el agua elimina la tensión de las articulaciones”, explica Cristina Barcala, instructora de aquacycle. Para la práctica de la actividad conviene usar zapatillas acuáticas para proteger el pie y manoplas para lograr mayor resistencia en los miembros superiores. La actividad supone un gran gasto calórico -en 30 minutos se pueden quemar de 500 a mil calorías-, reduce la grasa y brinda un efecto relajante al organismo. Es ideal para quienes quieren bajar de peso y combatir la celulitis

Gimnasia para adultos mayores (GAM)

Está orientada a personas con movilidad reducida y problemas de equilibrio. “Es una actividad de muy baja intensidad y se realiza en grupos reducidos que aseguran un seguimiento más personalizado”,

Aqua-yoga

La resistencia, la temperatura y la contención que el medio acuático ofrece hacen la diferencia entre realizar las asanas (o posturas) en tierra y en el agua. “Con la práctica regular se logra relajarse con mayor facilidad, incrementar el nivel de energía, aliviar dolores de espalda, evitar calambres, mejorar la circulación y, al mismo tiempo, disminuir la tensión muscular. Además, los ejercicios tienen acción positiva en las mujeres embarazadas y sus bebés, que reciben mayor cantidad de oxígeno en la sangre“, explica la profesora Cecilia Ferreira, del Centro Yoga Té. La clase recién termina cuando el alumno se ha duchado con agua caliente: en ese momento se completa el efecto de relajación.

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Alejandro
El alma que puede hablar con los ojos, tambien puede besar con la mirada...
01.16.2013 15:09 (hace 643 días)
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