Descripción
CIENCIA Y TECNOLOGIA

                                                 

INTRODUCCIÓN  

En el momento en que nuestros antepasados comenzaron a desarrollar su inteligencia y a utilizar instrumentos, comenzó también la larga trayectoria que finalmente desembocaría en lo que hoy conocemos como Ciencia y Tecnología. [2]

Sin duda, vivimos hoy en un mundo donde la Ciencia y la Tecnología, día a día, ganan mayor influencia sobre nuestra forma de vida. Su complejidad se dispara exponencialmente, a diario, impidiendo al ser humano común y corriente -y no por ello, menos humano- aspirar a entender los principios básicos de la técnica y la ciencia que utiliza. Y, sin embargo, irónicamente, tanto más complejas, tanto más útiles se tornan. [3]

El hombre de hoy está condicionado y utiliza la ciencia y la tecnología de manera consciente o inconsciente, en forma directa o indirecta, con o sin proponérselo. ¿Es eso beneficioso o pernicioso? O quizás más ampliamente deberíamos preguntarnos si la Ciencia y la Tecnología son beneficiosas o perniciosas. Intentaremos, en este ensayo, arrojar alguna luz sobre este importante cucstionamiento.

 

 

 LA EVOLUCIÓN HUMANÍSTICA

Desde que el hombre es hombre, ha venido utilizando su ingenio para sobrevivir, primeramente; para evitar el esfuerzo físico y el sufrimiento, en segundo término; y, para disfrutar y encontrarle significado a su vida, más recientemente. A través de los siglos se ha consolidado una actitud colectiva que hoy llamamos Neohumanismo, en el contexto del cual debemos entender el hombre actual.

Las primeras sociedades humanistas fueron aquellas que reconocieron la importancia del hombre y su vida. Los sacrificios humanos -inspirados en el aplacamiento de las furias de los dioses y otras creencias- comenzaron a perder adeptos; pronto, el pensamiento humano evolucionó y las sociedades otorgaron derechos a sus miembros. Los hombres obtuvimos derecho a la alimentación, al abrigo y a la salud. Posteriormente vinieron los derechos a la justicia y a la educación. Más tarde, adquirimos el derecho al disfrute de la belleza y de la vida en general.

Paralelamente a este desarrollo, el Hombre también logra agudizar su rapacidad de observación, su método inquisitivo (empírico y teórico) y su capacidad de razonar (inducción y conclusión). Llegamos asía dos fenómenos de la historia reciente del hombre, que se conjugan para presentar un inquietante paradigma a los ojos de los pensadores del inicio de Siglo XIX: la Revolución Industrial y el aumento de conocimientos.

Mediante la primera, se gesta la producción en masa que obliga al obrero a trabajar realizando unos pocos movimientos repetitivos, a ritmo (más o menos) forzado. La inteligencia del hombre y, quizás más específicamente, su innata divagación mental, rivalizan con la producción, y el hombre -según creían los pensadores de ese tiempo- comienza a convertirse en un apéndice de la máquina.

El aumento del conocimiento, por otra parte, hace imposible que una sola persona pueda -como ocurría en el pasado- reunir todo el conociento de la época. El Hombre se ve forzado a la especialización. El ingeniero, en su claro afán de buscar la eficiencia y la rentabilidad, pasa a ser el prototipo del "bárbaro especializado": individuo insensible a las necesidades espirituales del hombre y comprometido únicamente con la producción y el desarrollo económico. Las disciplinas "Humanízales", o sea, las llamadas "Humanidades", se proponen entonces como preceptos salvadores de la dignidad del hombre y en claro desafío al poder "deshumanizante" de la Ciencia y la Tecnología[4]. Así surge el "humanismo" en las Universidades, que se convierten en abanderadas de un movimiento que aspira a preservar los valores del ser humano y a inspirar en los profesionales -sobre todo en los "desalmados" de las ramas técnicas- una actitud de compromiso con esos valores.

 

 

 HUMANISMO: SU CONCEPTUALIZACION Y SU CONCRECIÓN

Es así como surge el concepto de humanismo. Vale la pena describir este concepto más exhaustivamente, antes de abordar otros temas. Estrictamente hablando, no existe una única definición del término, pero en un primer intento, daremos por aceptable la siguiente: Humanismo es una actitud colectiva mediante la cual, los individuos que componen esa colectividad, asignan importancia primaria al hombre.

Esa definición o caracterización del concepto es un tanto abstracta y, como todo concepto abstracto, requiere, para llegar a ser práctica,de alguna inslrumentalización. En el caso del Humanismo, el concepto se pragmatiza por medio de dos instrumentos: en primer lugar, mediante los derechos humanos, que no son sino normativas que toda sociedad moderna acepta para garantizarle a sus miembros la vida y su disfrute; en segundo lugar, y más recientemente, mediante las obligaciones humanas, que aspiran a convertirse en normas que garanticen, no solamente la sobrevivencia de las especies, sino también la calidad de la vida.

Los derechos humanos son de dos tipos: los que podríamos llamar de sustento material (como son la alimentación, el abrigo y la salud) y los de sustento espiritual (como son la igualdad, la justicia, y la paz)[5]. Ninguno de los dos grupos es, para la sociedad moderna, más importante que el otro. Tan inalienable se considera el derecho a la alimentación, como el derecho a profesar la religión que queramos, el derecho a la salud, como el derecho a la educación. Ambos grupos están, pues, al mismo nivel y conforman una de las maneras de dar contenido práctico al concepto abstracto.

Por mucho tiempo, el humanismo, o más bien, las sociedades humanistas, se desarrollaron concediendo al hombre derechos y más derechos, sin tomar en cuenta la intensa interrclación del hombre con su ambiente. En efecto, la poca consideración que otrora recibiera el medio ambiente, fue consecuente con que el Hombre se otorgara, a sí mismo, el cuestionable derecho de dominar el planeta y de disponer a su antojo de iodo cuanto existiera en él. El ambiente en general y los demás seres vivos, comenzaron a sufrir del expansiomismo desmedido del hombre y todos sus "derechos". El deterioro no tardó en llegar y los riesgos para su propia vida comenzaron a hacerse notorios. Las sociedades humanistas comenzaron a forjar nuevos mecanismos para complementar el concepto del humanismo y a la par de los derechos humanos, comenzaron a surgir las obligaciones o las responsabilidades humanas.

Las obligaciones humanas aún no han llegado a adquirir el carácter estricto de los derechos; es decir, aún no se ha dado un documento de consenso internacional sobre los derechos de las otras especies (similar a la declaración de los derechos del hombre). Es cierto, sin embargo, que en el nuevo ser humano, día a día se entroniza con más ahínco lo que podríamos llamar la Etica Ecologista. Tarde o temprano, el Hombre contará con normativas de acato obligatorio y, probablemente, voluntario que garanticen la vida silvestre y la calidad de vida de las otras especies. Escritas o no, las obligaciones humanas son otra de las maneras de dar contenido práctico al concepto de humanismo.

 

 

 LOS RECURSOS DEL HUMANISMO

La capacidad innata de rada uno de nosotros para identificarse, solidarizarse y compartir las alegrías, las tristezas y las obras de otros hombres es, en efecto, una de las características del ser humano.

El hombre tiene recursos endógenos que le permiten acoger como propios los eventos que afectan a ajenos; pero -difícilmente- podría el individuo responder "humanamente" ante un evento, si no se diera el estímulo, es decir, si no se hacen palpables ante sí los eventos. Los seres humanos utilizamos la comunicación para estimularnos.

Los sistemas educativos, la lectura, la música, los medios de información (personal y colectiva) son algunos de los medios que la sociedad utiliza para establecer la comunicación entre sus miembros y lograr, conciente o inconcientemente, el estímulo necesario para la "sensibilización" del ser humano. Todas las facilidades de que el hombre dispone para informarse y a través de ello, solidarizarse, organizarse y participar en la formación de la "conciencia colectiva", constituyen el gran conjunto de recursos exógenos que, en su gran mayoría, son provistos por la Ciencia y la Tecnología. Para sustentar esta afirmación bastarán un par de ejemplos: con haberse dedicado enteramente a la música, Beelhoven no pudo sino escuchar 30 ó 40 conciertos en toda su vida. En los tiempos de este gran maestro, para poder escuchar un concierto, no había más remedio que conseguir los músicos, organizarlos en una orquesta y ponerlos a ejecutar. Hoy, un hombre culto, no necesariamente dedicado a la música, puede, fácilmente, aspirar a escuchar 30 ó 40 conciertos en el corto lapso de dos años; haciendo uso de los medios que la Ciencia y la Tecnología ponen a su disposición en las grabaciones y en las transmisiones.

Otro ejemplo: quienes hayan tenido la oportunidad de leer a Umberto Ecco, saben que la vida útil de un escribano en la Edad Media no pasaba de los 40 años. La razón es sencilla: alrededor de esta edad, las deformaciones de los ojos impiden el buen enfoque y, sin corrección óptica, la lectura y la escritura se tornan imposibles. Igualmente, en esos tiempos, las horas dedicadas a sus trabajos, no pasaban de ser seis diarias. Los requisitos arquitectónicos para el aislamiento de las inclemencias, obligaban a construir edificios cerrados y de poca iluminación[6].

Hoy, nuestra capacidad de trabajo diario solamente está limitada por nuestras propias insuficiencias o limitaciones lisiáis; nuestra vida útil sobrepasa los 65 años y nuestra eficiencia supera, con creces, la de nuestros antepasados más recientes.

Muchos otros ejemplos podrían darse para reforzar una verdad incuestionable: la Ciencia y la Tecnología al servicio del hombre le ahorran esfuerzo y desgaste físico, le conceden tiempo para la meditación y el abstracto, le permiten ser más creativo, le facilitan el disfrute de la obra de otros hombres, lo identifican con los problemas de los otros y, en fin, lo potencializan como hombre. Hoy en día, entendemos que Ciencia y Tecnología no son, por sí mismas, antítesis de Humanismo.

 EL NEOHUMANISMO

Hemos visto como la idea sobre una supuesta confrontación entre la Ciencia y la Tecnología, por un lado, y las "Humanidades Tradicionales", por otro, pierde sentido. Por el contrario, es ahora claro que ambas son parte de una estructura más amplia en las cuales todas participan cumpliendo objetivos complementarios. Es decir, tan humanizante es la Historia y la Filosofía como la Agricultura y la técnica medicinal. Tan humanista es el científico que busca la cura del SIDA o la vacuna contra el cólera, como el sociólogo que indaga las causas por las cuales ciertos sectores de la población son más susceptibles a la farmacodependencia.

Las Humanidades ya no se restringen a la Historia, la Filosofía, el Lenguaje y el Arte. El Nuevo Humanismo, es decir, la nueva conceptualización del hombre, no puede ignorar los avances tecnológicos, ni la interdependencia económica, ni los deberes, ni las responsabilidades que, como miembros solidarios de ese planeta, tenemos todos los hombres, con nuestra propia especie y con las ajenas.

En suma, el nuevo Humanismo concibe al hombre en su contexto global, es decir, total y absolutamente, ligado a su arquitectura, su interdependencia económica, sus telecomunicaciones, su arte, su ciencia, su pensamiento, sus credos religiosos, su SIDA, su farmacodependencia, sus derechos (materiales y espirituales), sus obligaciones, y, finalmente, sus recursos.

CONCLUSIÓN

La pregunta que nos planteamos al principio ya puede ser contestada: La Ciencia y la Tecnología son tan beneficiosas o perniciosas como el hombre mismo. Estas disciplinas no han tenido origen exógeno y posteriormente se han impuesto sobre el hombre; por el contrario, han emergido de su interior y son tan humanas como cualquier otra que haya generado él. Desde el momento en que el hombre desarrolló su inteligencia, quedó condenado a desarrollar la Ciencia y la Tecnología.

Las Humanidades, pues, deben ahora incluirá las ciencias naturales y las tecnologías, al lado de la historia, la filosofía, el arte, los credos religiosos, las normas morales, etc. Es necesario hacer esta sentencia porque, como dijimos al principio, en el pasado, la Ciencia y la Tecnología se percibieron como antagónicos, a la esencia del hombre.

Es importante recalcar que el concepto de Flumanismo sigue siendo el mismo: el Hombre es primero. Pero ahora encontramos que su concreción, por medio de los Derechos Humanos, debe ser complementada con las obligaciones humanas y que, dentro de los recursos exogenos más importantes, deben considerarse los provistos por la Ciencia y la Tecnología. Entender el concepto de Humanismo requiere de una consideración global que tome en cuenta los instrumentos concretizadores y los Recursos. Sólo así, puede comprenderse el hombre moderno.

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Autor
Alejandro
El alma que puede hablar con los ojos, tambien puede besar con la mirada...
12.05.2012 10:55 (12.05.2012)
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