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El monstruo que todos llevamos dentro

Cuando uno piensa en un sádico, se imagina al Marqués de Sade, a Hannibal Lecter, a algún general nazi..., pero lo cierto es que no hace falta irse hasta los extremos de los trastornos de la personalidad: todos somos, en alguna medida, un poco sádicos.

Todos tenemos un lado oscuro. En mayor o menor medida, todo el mundo, y bajo determinadas circunstancias, es capaz de sacar el "bicho" que está ahí, remanente.

La escala de grises de esa oscuridad es muy variada. Así como las circunstancias que hacen que salga al exterior.

¿Acaso no disfrutas cuando el malo de la película, finalmente, es asesinado? ¿Nunca has jugado a algún videojuego que haya que matar criaturas o derribar naves? ¿No te has sonreído maliciosamente de alguien ingenuo o ignorante? Incluso niños que ni siquiera han entrado en la adolescencia son sádicos al cometer bullying en la escuela.

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Jan Hoffman, nominada el premio Pulitzer, especialista en adolescencia, asegura en un artículo publicado en el periódico The New York Times, titulado “‘Everyday Sadist’s Among Us”, que hay personas, a quienes llama “sádicos de todos los días”, que disfrutan infligir dolor a otros, al menos en forma moderada, directa o indirectamente. Explica que están entre nosotros y que, si reflexionamos con honestidad, quizás nosotros seamos uno de ellos.

Para hablar al respecto, destruir algunos mitos y acabar con los prejuicios, Yahoo Mujer entrevistó a la doctora Wendy L. Patrick, escritora, profesora universitaria y fiscal con más de 20 años de experiencia en la División de Delitos Sexuales de San Diego, California, especializada en casos de trata de personas, abuso de menores y depredadores sexuales violentos.

La especialista, como primer punto, aclara:

“Como experimentada fiscal de crímenes sexuales, frecuentemente me relaciono con sádicos. Permíteme comenzar diciendo que la mayoría de la gente no es sádica. Todo el mundo se porta mal a veces. Pero el sadismo requiere mucho más. Así que, ¿cuánto tiene en común la gente ‘normal’ con aquellos que sufren de sadismo como un trastorno mental? Por mucho que algunas personas se preocupen, la respuesta es, por lo general, muy poco”.

Patrick explica, sin embargo, que existen matices:

“Todos compartimos un poco de morbo. Ni siquiera lo llamaría sadismo. Como todo en la vida, es una cuestión de niveles. Hay un rango muy amplio desde el morbo que genera el matar a un insecto hasta ser diagnosticado con Trastorno de Sadismo Sexual (SSD, por sus siglas en inglés). Para ser diagnosticado con SSD, es preciso que la persona tengapensamientos sádicos y excitación sexual a partir del sufrimiento ajeno por un período de al menos 6 meses”.

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Para terminar de redondear su concepto, la especialista explica que una diferencia importante entre una persona enferma y otra que, simplemente, es mínimamente sádica, es el arrepentimiento.Según Patrick, un enfermo de SSD jamás siente remordimientos. En cambio, alguien que se regocijó con el ruido crujiente de una cucaracha estallando debajo de su pie puede sentir un resquemor.

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11.13.2013 08:39 (11.13.2013)
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