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El niño que no siente dolor

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A otra escala sería posiblemente una bendición pero, en realidad, es parte de una pesadilla. Isaac Brown, un niño de cinco años, padece un mal congénito que le produce insensibilidad al dolor.

Según la televisora ABC, el niño simplemente no siente el dolor, incluso en el caso de una herida o lesión de consideración.

El padecimiento de Isaac Brown es complejo y con muchas implicaciones. Al no sentir el dolor, el niño no identificaba peligros ni se daba cuenta si estaba siendo lastimado durante sus actividades, lo que lo exponía a un riego muy alto de lesiones, tanto menores como graves.

Por ejemplo, ABC cita la ocasión en que el niño metió su mano en una taza de café caliente o cuando la colocó sobre una estufa encendida. En ambos casos no sintió nada. En otra ocasión incluso el niño estaba rasgando su dedo con un vidrio roto afilado, sin percibir el dolor ni darse cuenta de que estaba se dañando físicamente.

Así, lo primero que los padres de Isaac han tenido que hacer, además de tratar de encarar el padecimiento en sí, es enseñar al niño lo que significa lastimarse y a reconocer heridas. Por ejemplo, los padres de Isaac comentaron a ABC que el pequeño ya identifica un sangrado como algo malo y avisa a sus padres en caso de que le suceda. Y cuando se cayó en un área de juegos infantiles y se fracturó la Pelvis, el niño pudo identificar que algo le había sucedido, aunque no hubiese sentido dolor.

Los médicos no tienen muchas respuestas sobre el raro padecimiento de Isaac (entre 50 y 100 familias en el mundo la enfrentarían) y, mientras se investigan sus causas y posibles tratamientos, la mayor ayuda ha sido el apoyo entre familias que enfrentan el mismo problema. Un grupo de ayuda de este tipo se llama, simplemente, ‘El regalo del dolor’.

En tanto, relata ABC, los médicos tratan de identificar si alguna mutación en el ADN de Isaac causó su extrema insensibilidad, pero no hay garantía de que se logren resultados. Y eso solo en la investigación de las causas del mal, ni se diga de la posibilidad de revertirlo. Aparentemente, la insensibilidad congénita estaría relacionada con mutaciones genéticas que impiden la transmisión de mensajes en la red nerviosa, y por ello la ‘señal’ del dolor nunca llega al cerebro. Pero aún debe identificarse si Isaac tiene que ver con esta modalidad de insensibilidad.

Por otro lado, la enfermedad de Isaac abre una interesante vía de investigación médica: si se comprende por qué las células nerviosas del niño no transmiten la señal del dolor, podrían identificarse mecanismos para tratar eficazmente a pacientes de dolor crónico. Esa posibilidad conforta un poco a la familia de Isaac, pero hasta el momento no hay cura para su enfermedad. Si logran encontrarla, la primera punzada dolorosa que sienta Isaac será, paradójicamente, todo un alivio.

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10.28.2013 16:28 (10.28.2013)
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