Descripción
Esto es realmente lo que pasa en La Navidad

Otra vez llega la Navidad y su deslumbrante escenario. Su frenético clima comercial. Es diciembre, mes de los vientos agradables, de las madrugadas frías y las tiendas y centros comerciales repletos de juguetes, ropa y artículos para el hogar. Mes en que deambulas por todas las tiendas de la ciudad, como un zombie, impotente y sin rumbo fijo ante el estrepitoso ruido del materialismo, con un espíritu de consumismo incontrolable.

fria-navidad.jpg

25112011-_MG_5165.jpg

Dicen que en esta época el corazón de los hombres se ablanda, se relaja, late con armonía y alegría, motivado por la época y por los villancicos y canciones sentimentales. Es cuando el Evangelio de Cristo acaricia nuestra superficie espiritual y entonces intentamos inútilmente oler a santidad y a conversión. Hasta nuestro vocabulario se torna tolerante, condescendiente y cuasi religioso. Preguntamos con una falsa ternura: ¿Cómo está la familia? ¿Y los niños? ¿Y la abuelita? ¡Feliz Navidad!, y ensayamos un beso frío o una sonrisa que se asemeja a una mueca. ¡Qué hipócrita!

shutterstock_154457573.jpg

Hasta extraño y cariñoso se oye uno. La palabra amor y solidaridad se escuchan en la radio y la televisión como letanías. Es la hipocresía encarnada en el hombre y disfrazada de paciente cordero. A otros, hasta se les aflojan los bolsillos, y se convierten en los buenos samaritanos de los niños de los semáforos o de los viejitos de los asilos, y hasta de las prostitutas callejeras. Pasan dejándoles comidas empacadas y ropa vieja, rota y remendada. Desgraciadamente, esta aparente conversión humana tiene el encanto fugaz de la Cenicienta, ya que a la medianoche del treinta y uno de diciembre, nuestra humildad y solidaridad se quiebra en mil pedazos como un hechizo. Y todo vuelve al mismo lugar de origen. Volvemos a ser los mismos lobos de siempre.

Evento-de-Caridad-para-Navidad_.jpg

En Navidad somos testigos de la metamorfosis humana y de la impresionante magia del mercado. Dicen que el mercado no sólo vende mercancías, sino que en ocasiones, ablanda almas. Para algunos, la Navidad es una especie de penitencia y desapego. Somos dizque susceptibles a las desgracias del prójimo. Y ensayamos un falso cristianismo. Somos expertos en darles sobras a los demás, y quedarnos con los nuevos parabienes Cambiamos lo viejo por lo que ya no nos sirve. Es decir, no damos lo que nos cuesta y nos duele, sino lo que nos estorba.

707784.jpg

Pero también aprovechamos la Navidad para otras cosas: hablarle a medias a un familiar insoportable, perdonar a un amigo que tal vez no nos hizo nada, hacer las paces con la esposa, o por lo menos intentar una tregua familiar. Dar regalos a nuestra familia o parientes por ser la más cercana, aunque sea a regañadientes. En fin, la Navidad es un show publicitario donde la vanidad humana encuentra en el mercado su más alta expresión. Sí, mientras pueda comprarme una nueva casa, un nuevo carro, cambiar mi línea de ropa interior, comprar un nuevo traje; existe la Navidad.

dar-y-pedir-perdon.jpg

Fotos
Comentarios
Ordenar por: 
Por página :
 
  • Aún no hay comentarios
Autor
12.18.2013 13:53 (12.18.2013)
820 Vista(s)
0 Suscriptor(es)
Calificación
1 votos
Recomiendalo