Descripción
Juego de Tronos, en rojo sangriento

La temporada de las bodas. Así vendían algunos la tercera temporada de Juego de Tronos, la adaptación de Tormenta de Espadas, la tercera entrega de Canción de Hielo y Fuego. Y era lo que le faltaba a una serie a la que el público mainstream le colgó enseguida el sambenito de ‘no era lo que yo esperaba’, que la sombra del fantástico literario es muy alargada, como si lo impredecible fuera siempre malo.

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Ni George R. R. Martin fue probablemente lo que esperaban los lectores ni lo ha sido la serie para la audiencia, y menos mal. De HBO esperábamos calidad pero también riesgo, como ya lo fue la incursión de la cadena en Juego de Tronos, pero es que encima remataron con entretenimiento, algo de enjundia social y mucha vanguardia seriéfila. 

¡Ojalá todas las bodas fueran como las de Juego de Tronos! Porque además de bodas —es difícil hablar de la tercera temporada de Juego de Tronos sin spoilers, sobre todo para aquellos que ni siquiera han podido ver la segunda en abierto, pero nos quedaremos con que Poniente sigue en guerra y la Khaleesi en su periplo de venganza— hay sangre, más que nunca, o al menos de importancia. 

La puesta de largo definitiva

Los nuevos capítulos también han sido su consagración; Juego de Tronos se ha marcado otro Ned Stark —mini spoiler perdonable— al adaptar el capítulo de la saga preferido por el sanguinario George R. R. Martin, y esto ya no es azar ni sorpresa, sino gloria televisiva.

Es por eso que Juego de Tronos parece haberse colado ya, y con retraso, en la categoría de las grandes series de los últimos años. Afrontar riesgos como los de la ficción de HBO, capaz de jugársela a sus espectadores para ser fiel al material original y a su espíritu contemporáneo, puede destruir una serie o hacerla enorme. 

Camino a los Emmy

Y que ésta ya tenga todo el pescado vendido —es la más vista de HBO en años, la más descargada ilegalmente, la más mediática y la de más éxito internacional— no le quita el mérito de ser una pionera; series como The Walking Dead, Juego de Tronos o Homeland han revolucionado el rasero crítico a base de ficciones 'rápidas'

Aun así, Juego de Tronos sigue siendo una meritoria serie HBO —más sambenitos, series en las que 'se habla mucho' o en las que 'no pasa nada', ni que la pequeña pantalla estuviera llena de Junglas de Cristal— con más de Los Soprano o The Wire que de El señor de los anillos de turno.

Personajes y diálogos son lo mejor de una serie que tampoco descuida el entretenimiento. Es ese tramposo punto de vista que se concede al espectador lo que hace de su tercera entrega, que acaba de terminar, tan realista y transgresora. Sin la caótica locura de Homeland, Juego de Tronos se acerca peligrosamente al Emmy. Que empiecen las apuestas.

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beyonce
Todo llega a quien sabe esperar
06.12.2013 14:22 (06.12.2013)
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