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La nueva moda: madres primerizas mayores de 35 años

bebe-entre-las-manos.jpgEs habitual ver estudios en el panorama científico en los que se asegura que la fertilidad en la mujer sigue una curva en la que los niveles mayores se alcanzan a edades comprendidas entre los 20 y los 25 años. De hecho se afirma que más tarde de los 35 la mujer y el feto pueden sufrir diferentes síndromes que pueden causar la muerte o enfermedades graves a una y otro. Pero estos días se habla mucho de un nuevo libro publicado en lengua inglesa en el que su escritora, Elizabeth Gregory pone énfasis en su propia experiencia maternal tardía para ofrecer un punto de vista diferente de lo dado porseguro hasta ahora.

Cuando esta mujer tuvo a su primer hijo, una niña llamada Anna, unas semanas antes de cumplir los cuarenta, no pensó que era demasiado mayor para ser madre primeriza, incluso a pesar de que los médicos la catalogaron como “primigrávida tardía”. Durante los años anteriores, esos que estos mismos médicos califican de los mejores para tener a los hijos, Elizabeth, como tantas otra mujeres, había estado cultivando su vida profesional, y no había tenido ocasión de aumentar la familia hasta entonces.

Elizabeth Gregory es profesora asociada de inglés y directora del Programa de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Houston, en Texas. Ahora tiene cincuenta años, dos hijos, uno biológico y otro adoptado, y ha escrito un libro sobre la tendencia creciente a postponer la maternidad, se titula Ready: Why Women are Embracing the New Later Motherhood. El libro, que sale a la venta próximamente, ofrece un compendio de evidencias de que las mujeres que esperan a edades tardías para tener hijos están haciendo bien. No solo tienen la oportunidad de cumplir sus propios sueños antes de tener hijos, sino que una vez que comienzan a ampliar la familia, suelen formar matrimonios sólidos, con salarios altos y pueden modificar sus trabajos para adaptarlos a las necesidades familiares con mayor libertad que otras mujeres que no han podido consolidar sus carrerasprofesionales antes de ser madres. Según la autora, las mujeres que dan a luz con más años son mejores madres. Y para rematar, las que han sido madres con más de cuarenta, viven más.

Como dice Gregory: “Todos los peligros que acechan a la mujer por esperar demasiado se convierten para muchas en algo catastrófico. Ciertamente la fertilidad declina a partir de los treinta y cinco, pero la mayoría de mujeres aún pueden quedar embarazadas.” La autora cita investigaciones que demuestran que el 90% de mujeres saludables entre treinta y cinco y treinta y nueve años de edad que tratan de concebir, lo consiguen en un máximo de dos años si tienen relacione sexuales dos veces a la semana. Más del 82% quedan embarazadas en menos de un año. Las estadísticas muestran que en 2005 en EEUU, se multiplicó por diez el número de mujeres que tuvieron su primer hijo entre los treinta y cinco y treinta y nueve años comparado con 1975, y por trece las que lo tuvieron entre los cuarenta y los cuarenta y cuatro. En la década de los 90 el número de mujeres en Reino Unido que tuvieron su primer embarazo a partir de los treinta y cinco, se duplicó. Elizabeth Gregory ha hablado con ciento trece madres y ha descubierto que las mujeres que retrasaron su maternidad eran capaces de negociar una considerable flexibilidadlaboral, y que a medio plazo, su salario se veía multiplicado por tres por cada año que habían esperado para tener hijos.

Ella misma comprende la necesidad de explicar que no pretende decir a la gente lo que debe hacer, sino que simplemente observa lo que la gente hace. Lo que está claro es que a muchas mujeres no les apetece retrasar su maternidad, o consideran innecesario hacerlo, eso depende de cada una, pero lo que se deja claro en el libro es que las que sí lo hacen, no se arrepiente de ello.

Algunas de las mujeres a las que entrevistó para elaborar su estudio, ahora publicado en forma de libro, habían tenido problemas de fertilidad y optaron por la inseminación con embriones procedentes de óvulos donados, o por la adopción. Ella misma tuvo problemas para concebir la segunda vez, por lo que, junto con su marido, adoptaron a Sophie, su hija pequeña, que procedente de China, llegó a su vida hace dos años.

Elizabeth se casó con Patrick, arquitecto de profesión, cuando tenía treinta y siete años, previamente había estado casada, pero solo durante dieciocho meses. “Ocurrieron un montón de cosas a la vez: me convertí en profesora a los treinta y seis, me casó con la persona con la que quería tener hijos” cuenta.

madre-tardia-y-feliz.jpgMientras entrevistaba a las mujeres que intervinieron en el estudio se dio cuenta de que los motivos por los que cada una había esperado eran diferentes. Algunas lo habían hecho por motivos laborales, otras porque no habían conocido a la persona adecuad con la que tener hijos, otras por viajar alrededor del mundo o por el gusto de acudir a fiestas nocturnas. Y cuando habían hecho todas las cosas de su lista de prioridades, entonces decidieron ser madres. Una de las madres con las que habló adoptó a su primer hijo a los cincuenta y seis años. En contra de lo que pueda parecer, las mujeres que han esperado para tener hijos no sienten ningún remordimiento o conflicto de sentimientos por ello.

La gran mayoría de mujeres que eligen tener a sus hijos después de los treinta y cinco, lo ve como lo más positivo que han hecho en sus vidas, porque a diferencia de lo que vivieron sus madres, ellas se han realizado profesionalmente antes de afrontar la maternidad. Leslie, otra de estas madres, le dijo a Elizabeth Gregory: “No tengo que abandonar ningún proyecto por estar con mi hija. Mi madre sentía que había hecho un sacrificio cuando estaba conmigo” Lo que más impresiona a la autora del libro es que las mujeres demuestran que tienen una gran autoestima y confianza en sí mismas y en sus posibilidades como madres, lo que les hace disfrutar aún más de sus hijos.

Sobre la afirmación de que las mujeres que han sido madres tardías viven más años que el resto, existen dosestudios dignos de tener en cuenta: uno sugiere que la habilidad de las mujeres de convertirse en madres a mayor edad indica que tienen más vitalidad que otras. Pero una investigación más reciente parece más factible que el propio cuerpo te mantiene en mejores condiciones físicas a partir del nacimiento de tus hijo para que puedas cuidar de él hasta que no dependa de ti.

La misma autora considera que si esta tendencia continua, habrá profundas implicaciones para la sociedad, y no todas beneficiosas. Por ejemplo, los niños no conocerán a sus abuelos, puesto que cuando la hija de una mujer que fue madre a los cuarenta tenga sus propios hijos, la abuela puede tener más de ochenta. De hecho, muchas de las mujeres participantes en el estudio aseguran que las han confundido con las abuelas de sus hijos en lugares como el supermercado. Sin embargo, dicen no sentirse molestas por ello, al menos una gran parte de ellas. Incluso la misma autora cree que este deseo de tener nietos es lo que induce a muchas mujeres a ser madres a edades en las que sus antepasadas ya eran abuelas.

Gregory cree que las mujeres podrían volver a adelantar la edad a la que son madres si las empresas facilitaran la incorporación de las madres una vez han tenido a su hijo. Las guarderías en los centros de trabajo son ya una realidad en unos pocos lugares. Quizá este sea el modo en que el trabajo se concilie con la vida familiar.

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tigero1
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01.15.2013 10:21 (01.15.2013)
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