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Lidiar con personas difíciles

¿Convives con personas difíciles de tratar? ¿La relación con tus compañeros de trabajo es fatal? En la vida hay muchas situaciones donde no existe más opción que lidiar con personas conflictivas y, para eso, necesitas comprender realmente cómo funcionan esas relaciones. Detrás de alguien que genera inconvenientes se esconde un mundo y es necesario descubrirlo para convivir de la mejor manera posible. Vivir en armonía con los otros es un arte y, para abordarlo, es útil transformar el enfoque que tenemos sobre el tema. Aquí encontrarás consejos que pueden ayudarte a resolver situaciones problemáticas en tu entorno.

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Transformación del enfoque: obsérvate y elige

¿Has jugado al ping-pong? La pelota va, ping, y viene, pong. Si no hay ping tampoco habrá pong. Para que exista un conflicto interpersonal está claro que se necesita la participación de dos o más personas. Cuando percibes a alguien como conflictivo es una oportunidad para tu crecimiento personal. Necesitarás observar la situación del modo más objetivo que puedas. ¿Cómo reaccionas frente a esa persona? No interesa quién comenzó la disputa. Es necesario comprender que cada una de las personas involucradas tiene responsabilidad por sus acciones y más necesario aún es asumir tu parte. Toma consciencia de tu comportamiento: esto te permitirá modificarlo y ayudar.

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¿Cómo quieres vivir?

Ahora que has visto que para que un conflicto se mantenga es necesario que tú también participes en él, estás listo para salir del cómodo rol de víctima que tanto poder le delega al otro. No es el otro quien te hace sentir malestar, eres tú quien lo permite. El juego de poder víctima - victimario es una dinámica insana para la vida. Mientras subsiste el conflicto, puedes pasar de un rol a otro, a veces te sentirás atacado "sin motivos" y otras serás tú quien se ponga a la ofensiva. Para salir de este círculo relacional tienes que ser consciente de él, aceptar el rol que juegas y elegir posicionarte de otra forma.

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Las relaciones como espejo de ti mismo

Existe la creencia de que es el otro quien genera en uno mismo alegría, pena, felicidad, enojo, miedo. Si observas atentamente la realidad, verás que quien habilita esas emociones eres tú mismo. Si tienes tendencia a la intolerancia, a ser inseguro, la otra persona con su ataque o su actitud descuidada solamente sacará a flote lo que hay en tu interior. Es sumamente necesario que sepas cuáles son tus "puntos débiles", para que puedas proveerte a ti mismo de lo que necesites. Sólo tú tienes el poder de ocuparte de las necesidades que surgen desde tu interior. Cultivar el amor hacia uno mismo, la compasión, la paciencia, la tolerancia y tratarse con cariño.

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Evita alimentar los problemas y la agresión

Cuando dejas de creer que otra persona es responsable de tu alegría o tu enojo, instantáneamente le quitas el poder que mantenía sobre ti. En esta instancia, intuitivamente evitarás alimentar los problemas que aparezcan. Cuando una persona se conoce, se cuida a sí misma y no le interesa discutir para tener razón. Por lo general, las personas eligen el papel de víctima porque se sienten cómodas dejando que otro tenga poder y decida sobre sus emociones. Al salir de esa ilusión descubrirás que, en realidad, tomar tu poder sobre tu vida lleva el mismo trabajo que delegarlo, sólo que un camino conduce al auto-conocimiento y desarrollo personal y el otro a la dependencia patológica.

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Tienes derecho a enojarte

Aunque elijas no contestar agresiones, no puedes evitar sentir enojo por lo que alguien ha dicho, hecho o piensa de ti. Lo sano es reconocer tu emoción, no evadirla, reprimirla -implotar- o reaccionar dañinamente -explotar-. El enojo es una energía poderosa, muy física y visceral que contiene en sí misma el potencial para resolver la situación que tienes enfrente. Lo más inteligente es dar curso a ese movimiento -energía- y expresarlo sin dañar, como por ejemplo gritando, bailando, realizando ejercicio físico, entre otras actividades. Desahógate. Es necesario poner límites y, en ocasiones, será muy beneficioso comunicar el enfado desde un estado de calma.

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Enfoca tu mente en ser feliz

Cuando no gastas tu tiempo en luchas de poder, puedes comenzar a invertirlo en desarrollar virtudes que representarán una verdadera victoria. Concéntrate en tus tareas y lo que quieres lograr. Sueña y haz lo necesario para alcanzar tus objetivos. Genera estrategias para desarrollar tus potenciales y brindarlos al mundo. Eso le dará sentido a tu recorrido por la vida. Haz crecer tu voluntad, tu autoridad interna y tu humildad. Se siente de maravillas tomar las riendas de tu vida y transitar conscientemente tu camino. ¡Haz crecer tu luz, brilla e ilumina tu alrededor!

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Trata a las personas como quisieras que te traten a ti

Un ejercicio de imaginación: cierra un momento los ojos y visualiza frente a ti a esa persona con quien tienes serios conflictos. Imagina que te acercas a su lado y ahora intentas ser amable y gentil. ¿Lo has logrado? En verdad descubrirás que es muy difícil emular lo que no sientes realmente en tu corazón. Cuando tú mismo has aprendido a darte amor y tratarte con compasión, puedes dirigirte en esos modos a las demás personas, sinceramente. Cada quien da lo que tiene para dar en su interior.

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Acepta a los otros como son

La mayor parte del tiempo, las personas sufren por sus expectativas y deseos sobre otras. Es casi instintivo pretender que el otro os trate de determinada manera o haga exactamente eso, exactamente a esa hora y exactamente de ese modo. Ese tipo de expectativa lleva al sufrimiento. Cada uno hace lo que puede con lo que sabe, no todos tenemos la misma visión, valores o metas. La realidad es la suma de todas las subjetividades. Acepta a cada individuo con sus particularidades. Elige compartir y no competir. Decide cómo quieres actuar, decide cuidarte con amor, ¡brilla!

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Perdona

Muchas personas piden perdón por el mínimo error, y para otras tantas esa palabra parece no existir en los diccionarios. Hay ocasiones en las cuales las personas salen dañadas de una relación, sea cual fuere esta. Las heridas duelen y los vínculos se resquebrajan. Perdonar a esa persona es fundamental para la saludar integral. Perdonarse a uno mismo por haber caído en conflictivas también es muy importante. Lidiar con esto requiere gran valentía y compasión. A través del perdón la angustia cesa y queda lugar para la paz. Si alguien te hirió, no esperes que venga a pedirte disculpas, actúa tu mismo, libera tu corazón de la pesada carga, perdona y elige dejar de sufrir. Sólo tu tienes ese poder.

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02.13.2014 14:21 (02.13.2014)
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