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Llega a EE.UU. en la sangre de los migrantes "El Chagas"

Dos veces al mes, en las mañanas de domingo, Salvador Hernández va a la iglesia a buscar enfermos del mal del Chagas.

Recorre las que tienen mayoría de feligreses latinos en los alrededores de la ciudad de Los Ángeles, en el oeste de Estados Unidos. Los busca para ofrecerles un test de sangre que les permita saber si han contraído esta enfermedad tropical, causada por un parásito y endémica en 21 países de América Latina.

'Ofrecemos una feria de salud gratis donde, entre otras cosas como medir el colesterol y la glucosa, hacemos el diagnóstico de Chagas', dice el médico a BBC Mundo.

Hernández es el coordinador de la única clínica especializada en este mal que existe en Estados Unidos, el Centro de Excelencia asociado a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Es que aquí el Chagas es en cierta medida una novedad: el número de casos ha crecido en los últimos 20 años y está asociado directamente a la llegada de migrantes que contrajeron el mal en sus países de origen. La mayoría de ellos, latinoamericanos.

'La migración ha hecho que los patrones de contagio cambien por completo', confirma Hernández.

Parásito letal

Quienes fueron a la escuela en Argentina, Brasil, Bolivia u otros países con altos índices de transmisión del Chagas, probablemente aprendieron los conceptos básicos de la enfermedad durante las clases de ciencias de la primaria: que lo causa un parásito llamado Trypanosoma cruzi, hallable en las heces de un insecto que hace las veces de 'vector' o transmisor, la vinchuca o chinche.

Que cuando la vinchuca pica a un ser humano suele luego dejar sus excrementos con el parásito sobre la piel y, al rascarse, éste logra acceder al torrente sanguíneo y puede causar afecciones futuras al corazón o el sistema digestivo. Que hay más riesgos de ser picado en zonas rurales, casas con techos de paja o paredes de ladrillos o adobe agrietado donde el insecto puede esconderse.

En Estados Unidos, en cambio, pocos han oído hablar del Chagas. Ni siquiera los médicos la consideran a la hora de encargar estudios de diagnóstico.

Como muchos infectados no desarrollan la enfermedad (se calcula que 30% de ellos tendrá problemas de salud relacionados con el Chagas en algún momento de su vida) y pueden pasar décadas sin que se noten los síntomas, la detección se hace incluso más difícil.

De allí la misión de la clínica de UCLA: crear conciencia de que el Chagas no sólo ecxiste en las zonas pobres de América Latina.

''Si yo en mis 30 años de carrera no he visto un paciente con Chagas', te dicen. Pero la pregunta que cabe es si han hecho los exámenes para buscar este mal. En la mayoría de los casos, no. Y no es su culpa, es parte de lo que se enseña en la escuela de medicina donde te dicen que es una enfermedad que no se da en este país', dice Hernández, que recibe a BBC Mundo en su consultorio de Sylmar, una localidad del oeste angelino donde los hispanos representan casi 70% de la población.

Allí funciona un hospital escuela donde forman médicos que, al graduarse de sus prácticas, tendrán experiencia en tratar el Chagas.

'Es sembrar la semilla poco a poco, para los médicos de nuevas generaciones', indica Hernández, que estudió medicina en México.

En números

El Chagas se ha vuelto, así, una enfermedad de migrantes.

Y la concentración de pacientes que está viendo el sistema de salud estadounidense se da en los estados preferidos por los hispanos para establecerse, como California: los reportes indican que 1 de cada 100 latinos evaluados da positivo, aunque no existen cifras que todos los expertos den por válidas.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) del gobierno estima que existen entre 200.000 y 300.000 casos de Chagas en el país, pero las cifras se basan en proyecciones de las tasas de contagio que se registran en los países de origen de los inmigrantes y en otras variables de los flujos migratorios.

'Las cifras suenan razonables pero es difícil validarlas sin datos más exhaustivos', le indica a BBC Mundo Rick Tarleton, presidente de la Fundación para el Mal de Chagas de Estados Unidos, creada hace cinco años.

El peligro que representa este aumento de casos en Estados Unidos, dice el experto, podría agudizarse si no se establecen métodos de diagnóstico temprano que permitan el tratamiento: aunque el Chagas no se cura, la reducción del conteo de parásitos en sangre mejora las perspectivas de salud notoriamente.

'Concientizar es también es una manera de reducir la multiplicación de casos. El Chagas no es contagioso por contacto entre personas, pero sí puede pasarse de una mujer embarazada a su hijo o mediante la donación de sangre o tejidos', agrega el experto, que lleva 30 años de investigación en la materia.

A la calle

La tarea del médico Hernández, junto a voluntarios y enfermeras, por las iglesias de Los Ángeles es parte de esta concientización: salir a buscar enfermos a los que se les pueda ofrecer tratamiento.

Las drogas son gratuitas y el gobierno estadounidense las entrega a pedido de los médicos, de modo que los latinos que las necesitan pueden acceder a ellas incluso sin seguro de salud o documentos de residencia legal.

Pero no todos las quieren: algunos desestiman la necesidad de medicarse sin síntomas a la vista; otros no quieren saber nada del parásito que se les metió en la sangre por el estigma que acompaña al Chagas como 'enfermedad de la pobreza'.

'El establishmentmédico en Estados Unidos es dolorosamente ignorante de estas enfermedades y además de no buscarlas en sus diagnósticos tampoco saben luego cómo acompañar al paciente en el tratamiento', opina el académico Tarleton.

'Además, el reto es que (el tratamiento) tiene muchos efectos secundarios, la gente lo ve como algo riesgoso y no quiere tomarlo. Creo que es falta de conocimiento de lo que significa el Chagas y de que te puede matar', agrega Hernández.

La falta de investigación y desarrollo que acompaña a esta 'enfermedad del subdesarrollo' ha hecho que las medicinas disponibles hayan avanzado poco en los últimos cien años, desde que el médico brasileño Carlos Ribeiro das Chagas descubrió la dolencia que lleva su nombre en 1909.

Los antiparasitarios nifurtimoxy benzinidazol-los fármacos aprobados a nivel internacional en la década de 1960 y 1970, respectivamente- pueden generar reacciones severas, a nivel nervioso o digestivo, y ni siquiera han sido específicamente diseñadas para el Chagas.

Los expertos tienen la mirada puesta en un ensayo que está empujando la Iniciativa Drogas para Enfermedades Olvidadas (DNDi, en inglés) en Bolivia: un tratamiento clínico, del que esperan conocer los primeros resultados en breve, que podría mejorar el panorama para los más de 13 millones de enfermos de Chagas que hay en el mundo y, cada vez más, dispersos por fuera de América Latina.

 

 

Fuente:msn.com

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