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No tendrá que volver a pagar impuestos... "Mark Zuckerberg"

 

Y entonces, piensas que te fue mal esta temporada de impuestos. ¿Has escuchado que el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, pagará entre 1,000 y 2,000 millones de dólares en impuestos? Eso sería un trago amargo para cualquiera.

Sin embargo, es prematuro sentir lástima por Zuckerberg. El multimillonario de veintitantos años obtuvo grandes ganancias financieras al ejercer las opciones accionarias que incrementaron la cuenta de sus impuestos y se ha beneficiado de las leyes impositivas favorables en el proceso. Mejor aún, Zuckerberg sobrevivirá a su encuentro con el recaudador de impuestos y no tendrá que pagar más impuestos por el resto de su vida.

Sí, leíste bien.

Empecemos con la factura tributaria. Según los reportes de los medios, Zuckerberg reportó un ingreso de 2,300 millones de dólares a causa de la oferta pública de activos de Facebook en mayo de 2012. ¿Cómo ocurrió eso?

Su contrato con su fuertemente controlada empresa estipula que tiene muchas opciones accionarias. Tiene el derecho de comprar acciones a un precio predeterminado: seis centavos de dólar, para ser precisos.

Así que el día de la oferta pública de Facebook, cuando las acciones se compraban hasta en 42 dólares, Zuckerberg compró 60 millones de acciones a seis centavos cada una, una buena forma de ganar 2,300 millones de dólares netos.

El servicio tributario considera que ese dinero es una compensación —salario— gravable con la tasa "ordinaria" sobre el ingreso, la misma que la mayoría de nosotros pagamos por nuestros salarios regulares.

Esto significa que en el ejercicio de 2012, Zuckerberg tendrá que pagar impuestos por los 2,300 millones de dólares a una tasa cercana al 50%, combinando el impuesto federal y el estatal.

La asombrosa factura tributaria de entre 1,000 y 2,000 millones de dólares pone de relieve el tema de que quienes ganan salarios altos, pagan elevados impuestos, pero no son los ricos, como se hace evidente en mis columnas para CNN.com acerca de Warren Buffett, Mitt Romney y Phil Mickelson.

Entonces, ¿deberíamos sentir lástima por Zuckerberg? Antes de que empecemos a llorar, retrocedamos un poco.

Cuando el CEO de Facebook ejerce cualquiera de sus opciones accionarias genera un gravamen fiscal. Eso fue lo que hizo cuando compró las 60 millones de acciones de Facebook a seis centavos de dólar cada una.

Sin embargo, a partir de ese momento Zuckerberg es responsable solo por el futuro aumento de los precios de las acciones, solo será responsable cuando las venda y aún entonces, lo único que le preocuparía sería el rango de plusvalía más favorable.

Zuckerberg recibió 2,300 millones de dólares tras años de acumular el valor en Facebook, lo que significa que había pospuesto el pago de impuestos durante años. Esto se considera como un beneficio financiero: es mejor pagar impuestos después y no antes, si no hay otros factores de por medio.

Vale la pena mencionar que hubo otros elementos, ya que en 2012 se registró la tasa a los salarios más baja en un siglo: 35%. La mayoría de los observadores asumieron que las tasas aumentarían en 2013, como en efecto sucedió. Zuckerberg vendió cuando el precio era alto y la tasa impositiva era baja.

Para los expertos en impuestos es un misterio que Zuckerberg haya esperado tanto para vender, lo que provocó ese alto gravamen ordinario. La respuesta probablemente se divide en varias partes.

Uno, el momento que Zuckerberg eligió ciertamente debió jugar un papel importante en el aumento del precio de las acciones de Facebook cuando se hizo la oferta pública inicial, cuando llegó a su nivel más alto.

Dos, es obvio que Mark ya había vendido gran parte antes de la oferta. ¿De qué otra forma habría obtenido un capital total de más de 11,000 millones de dólares —según los medios— gracias a un (simple) ingreso de 2,300 millones de dólares, dividido por la mitad a causa de los impuestos y reducido aún más por el descenso de los precios de las acciones?

Cuando menos, lo habría logrado al comprar acciones durante la oferta pública inicial, lo que permitió a Zuckerberg vender todo cuando el precio llegó al tope y después vender algunas acciones —"con fines fiscales", como lo hizo— sin someterse a un gravamen adicional.

De hecho, él ahora posee acciones con pérdidas fiscales integradas que puede vender para compensar las ganancias que genere en otras partes de su portafolio accionario.

También tiene muchas otras acciones (y aún más opciones) cuyo valor aumenta conforme escribo. Ha ejecutado lo que llamo "Planeación de Impuestos 1": simplemente conserva los activos conforme aumenta su valor sin tener que pagar impuestos por ellos.

La historia de Zuckerberg es una historia más de opciones accionarias, la moneda de cambio en Silicon Valley. Pueden ser difíciles o fáciles de manipular.

¿Recuerdan los escándalos de las fechas atrasadas? Eso fue a causa del momento que los ejecutivos bien pagados eligieron para ejercer sus opciones accionarias.

Luego de que Zuckerberg lo hiciera, puede seguir los pasos de los íconos de la alta tecnología, como Bill Gates y Steve Jobs. Estos empresarios amasaron grandes fortunas a través del uso inteligente de las opciones accionarias y luego, una vez que llegaron a los niveles más altos de la riqueza, simplemente se deshicieron de sus salarios ordinarios.

Fue muy sonado que Jobs cobraba un dólar al año por dirigir Apple. Gates superó eso al renunciar completamente a su empleo como director operativo de Microsoft. Los realmente ricos renuncian al salario y a las declaraciones fiscales que acompañan a los simples mortales como nosotros.

Las personas realmente ricas no tienen que pagar impuestos una vez que tienen sus fortunas en la mano. Simplemente pueden seguir el consejo de planeación fiscal: comprar/pedir prestado/morir, que significa comprar activos cuyo valor aumenta sin generar efectivo (como las acciones o participaciones de internet); pedir prestado para financiar el estilo de vida, y morir, y dejar el legado de una "base mejorada" en la que la ganancia fiscal desaparece milagrosamente.

Zuckerberg tiene ahora 11,000 millones de dólares o más para seguir en el juego. Puede vivir de dinero prestado con la garantía de esa enorme suma (y desde luego puede obtener buenas tasas de interés), nunca tendrá que volver a vender un activo y nunca tendrá que percibir un salario "ordinario" nuevamente.

Como usualmente es el caso, el verdadero genio aquí es Buffett, quien entró en el juego a principios de la década de 1960 al comprar una empresa, Berkshire Hathaway, que no arroja ganancias.

Buffett pudo amasar su fortuna, valorada en más de 50,000 millones de dólares, sin pagar tantos impuestos como Zuckerberg.

No todos podemos ser Warren Buffett, desde luego, pero ser Mark Zuckerberg no es tan malo, aún con la inminente factura fiscal de más de mil millones de dólares.

El creador de Facebook puede descansar en paz al saber que no tendrá qué preocuparse de volver a pagar impuestos.  El resto de nosotros no fuimos tan bendecidos.

 

 

Fuente:cnn.com.mx

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