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Tiene "mamitis" o "papitis"

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Cómo debes tratarle si tiene "mamitis"

VINCULACIÓN ESPECIAL

El bebé llega al mundo desorientado e indefenso y establece el mayor apego con el progenitor que le alimenta y le atiende regularmente. En nuestra sociedad esa persona suele ser la madre, por eso el bebé se esmera en reconocer sus señales y establece con ella una vinculación muy fuerte y especial.

Además, este vínculo emocional surge ya en el vientre materno. Según una investigación de la Universidad de Navarra, en los primeros días de embarazo el embrión libera sustancias que desactivan las células maternas que generan rechazo.

Y desde el quinto mes, a través de sus movimientos, el bebé envía señales que estimulan en el cerebro materno la producción deoxitocina, la hormona “cariñosa”(atención, porque el padre también la genera si cuida del bebé).

Por todo ello, familiarmente se denomina “mamitis” (aunque en algunos casos es “papitis”) a la ansiedad que muestra el niño en esta etapa al verse separado de la persona de referencia que le da seguridad. Se trata de una fase normal del desarrollo que suele alcanzar su punto álgido rondando los 18 meses, va disminuyendo gradualmente con la madurez del niño y suele desaparecer hacia los 3 años.

TÚ LE DAS SEGURIDAD

A veces, para la madre resulta incómodo y agobiante que su hijo sólo quiera estar con ella. Y es lógico, porque justo cuando el pequeño ya camina y parece algo másautónomo, ¡se muestra más necesitado, dependiente y apegado que nunca!

Esto ocurre porque tras cumplir el año se dan una serie de circunstancias evolutivas que acentúan su vulnerabilidad. El niño se hace consciente de que su madre y él no son la misma persona y eso le inquieta. Además, al caminar, su mundo y sus posibilidades se amplían y aunque esta novedad le encanta, también le conecta con su propia vulnerabilidad.

La curiosidad le lleva a alejarse, a correr, a subirse a las sillas y a abrir los cajones…, pero sus recién estrenadas habilidades a menudo frustran sus intentos: es una época de golpes y “chichones”. Por eso a veces se asusta cuando se descubre aventurándose y vuelve la mirada en busca de la presencia y la aprobación de mamá, o a menudo en busca de sus brazos.

En esta etapa de retos, frustraciones y momentos difíciles, saber que te tiene a ti es lo que le da confianza para aventurarse a explorar y avanzar así en su desarrollo. Del mismo modo que las rutinas le orientan y le aportan confianza (saber que tras la comida viene la siesta y después el paseo, el rato de juego, el baño…), si está acostumbrado a que seas tú quien le atiende, es normal que le desconcierte que otra persona le dé la comida o le acueste. Aún le falta capacidad de adaptación a los cambios y la novedad le confunde.

Para ayudarle a avanzar debes armarte de comprensión y paciencia. Si tratas de despegarlo de tus faldas a la fuerza y le obligas a quedarse con otras personas sin haberle preparado, harás que se sienta desamparado y piense que quieres “quitártelo de encima”. Por eso antes tienes que poner en práctica algunas medidas para enseñarle a estar sin ti.

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Betzy
betzyvj
02.07.2013 09:43 (02.07.2013)
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